Zaanse Schans es un lugar perfecto. Bonito, tranquilo y en las afueras de Ámsterdam. Esta localización holandesa se aleja de todo lo relacionado con la marihuana y el desfase que rodea el popular Barrio Rojo, para transportarte a una aldea rodeada de naturaleza y lagos. Molinos en perfecto estado de conservación -de hecho, funcionan-, una fábrica de quesos artesanales y otra de los populares zuecos de madera completan el entorno.

Molinos en Zaanse Schans

Molinos en Zaanse Schans

Zaanse Schans: la esencia holandesa por excelencia

Con sus casas tradicionales, molinos, almacenes y talleres, Zaanse Schans nos ofrece una panorámica muy buena de cómo era la vida rural en el área del Zaan en los siglos XVIII y XIX. En aquellos tiempos, el Zaan era una importante región industrial en la que cientos de molinos ayudaban a producir aceite de linaza, pintura, rapé, mostaza, papel, y mucho más. Muchas de las casas características de esta zona se han convertido hoy en museos, tiendas, o talleres que muestran oficios tradicionales, mientras que otras han conservado su condición de residencias privadas.

En ellas es posible hacer una pausa durante nuestra sensacional caminata para tomar un refrigerio, a precios más que razonables.

Fábrica de zuecos en Zaanse Schans

Fábrica de zuecos en Zaanse Schans

A pesar de que Zaanse Schans atrae a más de un millón de turistas al año, la visita se puede realizar de forma tranquila y sin agobios. Admirar los paisajes, por supuesto, es gratis, aunque lo suyo es estar atento a los horarios de apertura del resto de atracciones que se encuentran en este “poblado”.

Llegar a Zaanse Schans desde la Estación Central de Ámsterdam es muy facilito: solo hay que tomar el tren a Koog-Zaandijk (sale cada 15 minutos), y relajarse. En cuanto nos bajemos del tren, recorremos 10 minutillos a pata (está bien indicado) y … ¡a disfrutar!

Más información: I am Amsterdam